Una lágrima fría y solitaria corre hoy por mi mejilla. Pienso tantas cosas, recuerdo tantos momentos, tantos pesares, tantos sentires..
Hoy es Viernes 29, Noviembre se me viene encima.. Es un día tan especial.. Aunque recién caigo en la cuenta de que nunca lo pude disfrutar al lado de uno de los mejores amigos que esta vida me ha regalado.. Y ahora, que estoy lejos -en espacio-, se siente su ausencia. Su comprensión, su sencillez, su forma de ser, silenciosa -y algo compleja de entender para quienes miran desde afuera-, muchas veces fue mi paracaidas, esa cama elástica en la cual caía y volvía a elevarme para tocar el cielo en compañía de sus sueños y locuras. Él es uno de esos seres que, inconfundiblemente, son considerados amigos, que estan en las buenas, las malas y en las que no se sabe definir como son..
Desde la distancia, los buenos deseos saben a nada. Un "te amo, amigo", sin un abrazo de por medio, no es más que tres palabras vanas unidas sin sentido alguno.
Siento que la vida nos está fallando al no dejarnos estar cerca, pero tengo fé de que ella misma nos recompensará algún día, dándonos la oportunidad de un último paseo por la rambla, una última tarde de carcajadas y buenos momentos y otro "adiós", que quién sabe si no vuelva a ser otro "hasta luego".
Los lugares se ven tan simples, las risas se sienten vacías.. Las miradas nunca serán tan profundas.. ¡Cómo extraño sus miradas!..
¡Cuánta falta me hace llenar este corazoncito con tu ternura y tus palabras de ánimo!
Te extraño tanto que no consigo plasmar todo lo que siento en este momento.
Quiero desearte lo mejor para éste día y espero que lo estés pasando excelente, en compañía de esas personas que te aman tanto como yo lo hago. Te voy a estar eternamente agradecida por haberte cruzado en mi camino y por haberme enseñado tanto en tan poco tiempo.
