martes, 9 de junio de 2026

Irse..

Desperté un día entendiendo que el tiempo no iba a cambiar mi sentir, y el arraigo a aquel sitio donde simplemente no podía ser, se disipó. Ya no quiero volver. Me elegí, por primera vez en años

Decidir irse duele como si mil dagas me atravesaran, pero la facultad de poder unir los trozos rotos me hace tener esperanza.
 
Es imposible no verlo como otro fracaso, otra rotunda cachetada, merecida por dar incansables oportunidades a quien nunca las mereció. Pero al final del día, la decisión no deja de ser una victoria clandestina. 
La carga de la vida se hace más liviana, la espera termina, la sonrisa vuelve a posarse en mi rostro. La expectativa murió.

Qué difícil es ser el último que apaga la luz. Qué aterradores son esos últimos pasos apurados en el pasillo tenebroso, hasta llegar a la puerta de calle, una puerta tan pesada como inmensa. Pero la abro y respiro profundo. Es de noche, y veo las luces del alumbrado público. Estoy a salvo. La luz no acaba con el peligro del afuera, pero estoy a salvo del silencio y la oscuridad de aquello que ya no se siente como hogar.

Hay almas que parecen estar soldadas a nuestra vulnerabilidad y necesitan ser extirpadas. Son sanguijuelas eternas, que asfixian y devoran hasta el último ápice de voluntad que hay en el cuerpo.
Hay cuerpos que no merecen nuestro roce, nuestro empeño, nuestra empatía.

Sucumbir ante lo carnal, cuando no existe nada que acaricie siquiera el corazón, es la peor elección que podemos tomar, pues el vacío no se acabará jamás. Dejarnos a lo último es el peor castigo autoimpuesto, porque no estamos solo devaluando nuestro cuerpo, sino drenando nuestra energía en cantidades incalculables, por un triste momento de placer, que nos puede costar las ganas de seguir viviendo.

Abrazo esta versión de mí, que ya no quiere tocarte más, y libero a quien fui, antes de despertar.

-

El silencio es tan noble, tan astuto, tan sabio.
Transporta a las peores penumbras. Desvela las sombras más oscuras. Corroe todo vestigio de amor. Hace volar las cenizas del fuego más ferviente.

Calla, y entenderás todo. Habla, y el bullicio incandescente te dejará ciego.

♥ ƞαττ

jueves, 2 de abril de 2026

​Mientras dura la magia.

¿Quién iba a decir que aquellos puntos suspensivos que guardamos en un cajón, volverían, años después, a convertirse en sonrisa?

La vida sorprende de formas insospechadas, y devuelve calidez cuando uno menos la busca.

Hay que creerle al tiempo cuando dice que sí, aunque estés creyendo solo, porque por más que apenas dibuje un tenue hilo de esperanza, el corazón vuelve a latir por un ratito, y no hay nada más hermoso que recuperar el sentimiento de estar vivo.

¿Cuánto puede contar un abrazo? A mí me llenó de anécdotas, de olores, de sensaciones. Como si hubiera vivido en él toda la vida, sin parar ni un segundo; Y coló como una gran bocanada de aire cuando se resurge del olvido.

Y si alguien me preguntara si se nota el pasar de los años, diría que sin duda no somos los mismos, ¡Y qué suerte tuvimos de haber cambiado! Qué gran oportunidad fue desencontrarnos para volver a coincidir y resignificar recuerdos archivados de un pasado inerte.


♥ ƞαττ

miércoles, 18 de febrero de 2026

Un rato más

Me quedo acá con vos un rato más. Con vos en el pecho, latiendo a lo loco. Gritando de rabia, llena de miedo.
Te fuiste y no entiendo. ¿Qué te costaba decir la verdad?
El silencio me duele y lo usaste en mi contra. Pareció premeditado, pero sonabas tan real.
No sé qué fue, no sé qué hice. Creí que ser yo estaba acercándome a vos. Pero no, solo te alejé. Quisiste perder la conexión. Elegiste hacerme mal. Y no entiendo, si yo te acompañé.
Dar tanto y tan rápido nunca me había causado un dolor tan atroz.
Me quedé con ganas de un abrazo, de una mirada linda. Qué sé yo.
Cuesta tanto despegarse de una idealización.

 ƞαττ


martes, 21 de enero de 2025

Devolver el tiempo

¿Cuánto tuvo que pasar para poder volver el tiempo atrás y sentirte así de cerca? 

La vida fluctuó, la ilusión sigue intacta. Pausamos la novela y vivimos tantos años en una dudosa realidad paralela, de sonrisas de cartón y charlas recicladas. Rodeados de niebla, que nadie fue capaz de atravesar para ver nuestra verdadera esencia, con humedad en los huesos y musgo en el corazón. 

Hoy no somos libres, pero nuestras almas se encuentran y acarician, cansadas de tanto esperar que el destino nos permitiera coincidir.

Y al fin nos tenemos, nos entrelazamos en un abrazo finito que acaba con la agonía de vivir hundidos en la cruel nostalgia de nunca haber podido pertenecernos.

¡Hola, extraño! —te digo mientras agito enérgicamente mi mano al verte cruzar el umbral—. Te extrañé.

Aún no te miré, pero siempre te ví.


 ♥ ƞαττ

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Ilusiones novelescas: Basorexia.

Vaticinio de una primavera tardía en tiempo, pero apresurada en sentir, que se acerca en modo de poesías clandestinas, se entremezcla con el brillo sutil unas pupilas agridulces, se transporta en ese perfume bañado de miel y tabaco, se tiñe de esperanza y danza de la mano de los pensamientos más altruistas e inimaginables que el sentir humano pueda percibir.

Margaritas en el aire, soneto estacional que herrumbra y añeja todo mal presagio y mal sentir. 

Hoy es momento de detenernos, de dejarnos llevar por las miradas, por el balanceo de los abedules, por el cielo y sus colores violáceos.

Sinfonía de gorjeos lejanos que acompañan la calma de estos días de paz, transformándola en moralejas eruditas, sorteando prosas que emanan cual si fueran agua corriente en alguna fuente de cristal.

El horizonte ingente, carente de pesares y ambivalencia, pulcro, sano, que bordea lo ornamental para sumirse en lo onírico, viste el lago con su manto de colores y despoja al cielo de calidez, mientras el sol se posa a los pies de la inmensidad.

Vasta y apreciable solitud para el ojo ordinario, que mi alma convierte en un consorcio de emociones novelescas, logrando empujar las comisuras de mis labios hacia un norte tan perfecto, buscando cerrar el paisaje en un instante, al roce de su boca lisa y amplia.


 ƞαττ


martes, 25 de agosto de 2020

Homónima.

No tengo reloj en la pared, ni en el alma... Quizás ese sea el mal propio, que no me dejó dar cuenta de cuánto te esperé. 

Vi mil veces tus ojos opacos, tu sonrisa ladeada... Escuché tus silencios de cerca y de lejos, y a tu corazón tiritar entre mis brazos ardientes, mientras se quejaba del frío que le causó algún otro amor...

Y aún así te prometí tantas cosas que pensaba cumplir... Te di todo de mí, me desnudé ante tu inmadurez, forniqué con tu ego, con tu forma tan vaga de acercarte a mi piel y a mi espíritu, pero nunca estuve tan cerca de la nada.

Sentí el vacío en mi pecho, contuve mis lágrimas, traté de acompañar tu ritmo... Te seguí, me arriesgué y, aún sabiendo lo que venía luego, te di ese segundo beso de adiós.

El amor es algo que anhelo, pero no me mata si es de mentira. Solo siento tristeza por haber caído en el pozo del miedo ajeno una vez más. 

No me explico por qué la sinceridad abruma tanto, ni entiendo la necesidad imperiosa que tiene el ser humano de huir de ella.

Me abraza la noche, la lluvia, la helada, pero no sufro, pues comprendo que el amor real te vuelve más humano y empático, y esto, claramente, fue otra cosa. 

La costumbre de caer me ha formado callos tan rugosos que ya ni siento el desencanto. 

Aún me pregunto por qué si mis expectativas son tan altas e inverosímiles, como muchos comentan, sigo buscándolas en personas que no ven más allá de su nariz.

Soy una parábola, en ciencia y en literatura... Y aunque la enseñanza aún la estoy buscando, ya pasé el eje y estoy empezando a subir.

♥ ƞαττ



lunes, 10 de agosto de 2020

Amor tibio

Amor tibio que no cuela por los huesos, que no anhela, 
que no avanza, que no frena, que no elige y no condena. 
Que no es llama ni es carrera. Que flagela. 
Que se excusa, que se pierde de soñar, de vivir, de bailar. 
Amor tibio, que de amor le queda poco más que el propio. 
Que no es digno ni capaz, que se pierde en el entorno. 
Que no habla, que no siente. 
Que no escucha ni aprende. 
Que no resuelve. 
Amor tibio que intentó arder y murió de esencia. 

 ♥ ƞαττ

sábado, 28 de septiembre de 2019

Como ratas..

Miro un punto fijo en el espacio y recuerdo cuando todo era posible.
“Una cosa”, dijiste hoy. Un cúmulo de momentos e ilusiones que se entrelazaron irracionalmente con nuestras realidades para sacudirnos los pedazos rotos por un rato. Como un perro que se sacude el polvo y sigue adelante, pero continuamos juntando tierra, cada vez más pesada, que se arrumaba en nuestros rincones más oscuros.
“Cómo te amo”, pensaba en esas noches. “Cómo imagino mi vida contigo”.
Y el miedo me hablaba al oído después de nuestros encuentros, oprimiéndome el pecho: “Nunca serás suficiente, el sueña más, él necesita más. A vos te moldearon otras manos”.
Y nos miraba de lejos, y era verdad. La diferencia era abismal. Si aquello continuaba sería en sombras, viviríamos escondidos para siempre, como ratas, temiendo por lo que pudieran decir aquellos que casi nunca importaban.
“Pero los moldes duran un rato, y el tiempo corroe tanto a la salida, que uno se termina convirtiendo en algo que nunca imaginó” Digo hoy para calmar al corazón, aunque ya no queden pedazos que sacudir, ni tierra en los rincones.

Me hacías falta y no me daba cuenta.


♥ ƞαττ

domingo, 2 de diciembre de 2018

Amarte sin querer, quererte sin amar.

Una vez alguien me dijo que no se enamoraba...

Escuché atentamente sus razones, pero no me convencieron. Después de todo, tenía algo en los ojos que denotaba dolor, y eso, sin duda, era el rastro de un amor fallido, un amor de los que te dejan llorando, con el corazón en la mano, despedazado.

No le creí, porque sé que algún alma anda rondando por el mundo, esperando conocerle, y revivirle. 
No le creí, porque no concibo que haya un ser en la tierra que pueda vivir sin amor.

Pienso que nacemos para amar al que está al lado, lo demás es secundario. Podemos amarnos a nosotros mismos, sí, pero eso no es más que un puente, un puente que construimos para tener qué ofrecer, para ornamentar nuestros cimientos y poder llegar al otro, de la mejor manera posible. 

Aquel día, la felicidad estuvo en encontrar en esos ojitos brillosos, que me miraban desde tan lejos, un poco de paz, así como generarla al mismo tiempo.

Y esas palabras que parecían tan frías, fueron el puente, un señuelo para entender que ni siquiera el dolor más profundo en el pecho es excusa suficiente como para no abrazar al otro y amarlo, aunque este no quiera dejarse amar.

♥ ƞαττ

domingo, 26 de noviembre de 2017

Sansón

Hace días te vi entre la lluvia. 
En una camisa a cuadros y un pantalón de jean, intentando perderte en el tumulto. 
Llevabas la sonrisa guardada en la mochila, dejando ver una inusual expresión de hastío. 
Sin la fuerza de tus hermosos rulos. 
Con el brillo en cero y la mirada sepia.

No te amé de nuevo. 
No quise correr a abrazarte.

Te volví a dejar ir, mientras te perdías entre la multitud que esquivaba aquellas gotas frías.

♥ ƞαττ