Miro un punto fijo en el espacio y recuerdo cuando todo era posible.
“Una cosa”, dijiste hoy. Un cúmulo de momentos e ilusiones que se entrelazaron irracionalmente con nuestras realidades para sacudirnos los pedazos rotos por un rato. Como un perro que se sacude el polvo y sigue adelante, pero continuamos juntando tierra, cada vez más pesada, que se arrumaba en nuestros rincones más oscuros.
“Cómo te amo”, pensaba en esas noches. “Cómo imagino mi vida contigo”.
Y el miedo me hablaba al oído después de nuestros encuentros, oprimiéndome el pecho: “Nunca serás suficiente, el sueña más, él necesita más. A vos te moldearon otras manos”.
Y nos miraba de lejos, y era verdad. La diferencia era abismal. Si aquello continuaba sería en sombras, viviríamos escondidos para siempre, como ratas, temiendo por lo que pudieran decir aquellos que casi nunca importaban.
“Pero los moldes duran un rato, y el tiempo corroe tanto a la salida, que uno se termina convirtiendo en algo que nunca imaginó” Digo hoy para calmar al corazón, aunque ya no queden pedazos que sacudir, ni tierra en los rincones.
Me hacías falta y no me daba cuenta.
♥ ƞαττ
No hay comentarios:
Publicar un comentario