Desperté un día entendiendo que el tiempo no iba a cambiar mi sentir, y el arraigo a aquel sitio donde simplemente no podía ser, se disipó. Ya no quiero volver. Me elegí, por primera vez en años.
Decidir irse duele como si mil dagas me atravesaran, pero la facultad de poder unir los trozos rotos me hace tener esperanza.
Es imposible no verlo como otro fracaso, otra rotunda cachetada, merecida por dar incansables oportunidades a quien nunca las mereció. Pero al final del día, la decisión no deja de ser una victoria clandestina.
La carga de la vida se hace más liviana, la espera termina, la sonrisa vuelve a posarse en mi rostro. La expectativa murió.
Qué difícil es ser el último que apaga la luz. Qué aterradores son esos últimos pasos apurados en el pasillo tenebroso, hasta llegar a la puerta de calle, una puerta tan pesada como inmensa. Pero la abro y respiro profundo. Es de noche, y veo las luces del alumbrado público. Estoy a salvo. La luz no acaba con el peligro del afuera, pero estoy a salvo del silencio y la oscuridad de aquello que ya no se siente como hogar.
Hay almas que parecen estar soldadas a nuestra vulnerabilidad y necesitan ser extirpadas. Son sanguijuelas eternas, que asfixian y devoran hasta el último ápice de voluntad que hay en el cuerpo.
Hay cuerpos que no merecen nuestro roce, nuestro empeño, nuestra empatía.
Sucumbir ante lo carnal, cuando no existe nada que acaricie siquiera el corazón, es la peor elección que podemos tomar, pues el vacío no se acabará jamás. Dejarnos a lo último es el peor castigo autoimpuesto, porque no estamos solo devaluando nuestro cuerpo, sino drenando nuestra energía en cantidades incalculables, por un triste momento de placer, que nos puede costar las ganas de seguir viviendo.
Abrazo esta versión de mí, que ya no quiere tocarte más, y libero a quien fui, antes de despertar.
-
El silencio es tan noble, tan astuto, tan sabio.
Transporta a las peores penumbras. Desvela las sombras más oscuras. Corroe todo vestigio de amor. Hace volar las cenizas del fuego más ferviente.
Calla, y entenderás todo. Habla, y el bullicio incandescente te dejará ciego.
♥ ƞαττ
No hay comentarios:
Publicar un comentario