Tengo el drama en la trama inexistente. En la sonrisa, en el boceto de amor,
en las caricias. En la esperanza tardía, en la locura, en la desesperación. En
el intenso despertar, en las tardes nubladas.
Encuentro en el aire la paz del alma, la quietud jamás soñada. Esta soledad
tan sola dentro de mí, que ni yo misma me arriesgo a acompañarla.
Actos grises, desparejos... Pero no me duelen.
Son estas situaciones incómodas las que me hacen pensar nuevamente qué clase
de persona soy.
Soy el ser ideal, la musa inspiradora, la noche, la claridad, la locura
esperanzadora, la enemistad, el dolor, la pena, el desengaño a flor de piel, la
mímica, los mares, la paz..
¿Soy lo que algún día soñé? ¿Soy la vida para alguien? ¿O seré la soledad,
el miedo, el modelo perfecto para no seguir?
Soy las palabras, por ahora, las que jamás callan, las desenfrenadas que tan
sólo hieren, que no dicen nada que no sea cierto. Hablan de lo malo, también de
lo bueno, de lo fatídico y lo sincero, de lo oculto y lo encubierto.
La que lleva a todos a la rutina y al desierto. Soy la sangre roja y espesa,
la moneda que tan sólo tiene dos caras, pero un sólo par de ojos. La rima
asonante, la tranquilidad inversa, lo doméstico, lo fugaz, lo nostálgico, lo
real.
ƞαττ ♥ - 28-05-07
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